Piedra, Madera y Tiempo
Nuestra bodega no fue construida, fue esculpida en el paisaje. Diseñada para mantener una temperatura térmica natural durante todo el año, sus muros de piedra gruesa protegen nuestro tesoro más preciado de los rigores del clima exterior.
Al descender a nuestra sala de crianza subterránea, el ruido del mundo se apaga. Aquí solo se escucha el silencio necesario para que el vino evolucione, respire y adquiera esa complejidad que caracteriza a Tejas Negras.