Arquitectura y Silencio

El Templo del Vino

Donde el tiempo se detiene para dar paso al sabor.

Piedra, Madera y Tiempo

Nuestra bodega no fue construida, fue esculpida en el paisaje. Diseñada para mantener una temperatura térmica natural durante todo el año, sus muros de piedra gruesa protegen nuestro tesoro más preciado de los rigores del clima exterior.

Al descender a nuestra sala de crianza subterránea, el ruido del mundo se apaga. Aquí solo se escucha el silencio necesario para que el vino evolucione, respire y adquiera esa complejidad que caracteriza a Tejas Negras.

Muros de piedra de la bodega

La Crianza en Roble

Seleccionamos personalmente cada barrica. Trabajamos con tonelerías artesanales francesas y americanas que entienden nuestra filosofía: la madera debe acompañar al vino, no enmascararlo.

"El roble es el marco del cuadro, pero la uva es la pintura."

Realizamos trasiegas manuales, siguiendo las fases lunares, una tradición que hemos recuperado para respetar los ciclos naturales del líquido y evitar filtrados agresivos.

Sala de barricas